Europa construyó su prosperidad sobre normas compartidas, pero externalizó sus fundamentos digitales. Las funciones esenciales del Estado, identidad, comunicación, colaboración, operan hoy sobre infraestructuras gobernadas fuera de la Unión Europea.
Lo que empezó como conveniencia se ha convertido en dependencia. Cada vez que una institución europea negocia con un gobierno o una corporación no europea, lo hace desde una posición debilitada por la infraestructura que utiliza.
Secyda existe para cambiar esa capa base. Construimos una pila operativa europea, verificable y legal, para que cada institución pueda actuar, almacenar y comunicarse bajo legislación, principios y control de la Unión.
Secyda define cómo trabaja Europa cuando trabaja para sí misma.
La autonomía digital no es aislamiento. Es la capacidad de relacionarse, cooperar y negociar en igualdad de condiciones.
Pablo Bottero, fundador